La mayoría de los compresores de vídeo que se utilizan actualmente podrían entenderse como filtros especialmente diseñados para eliminar aquella información visual que es menos relevante para los seres humanos, en un vídeo claro. A la salida de un elemento de este tipo colocamos un codificador entrópico eficiente, y voilà, ya tenemos un H.264!
Pero, ¿qué podemos hacer para ir más lejos? Si queremos comprimir más, ¿cuál sería el siguiente paso a dar? Evidentemente mejorar cada uno de los elementos fundamentales de los que costa un codec como H.264: el
estimador de movimiento, el codificador entrópico, el cuantificador, etc. Sin embargo, hay un concepto, una fuente de redundancia que todavía casi no se ha explotado en la codificación de vídeo: la redundancia visual.
Supongamos un ejemplo claro: si vamos a codificar un encuentro de fútbol, desde el punto de vista del espectador los objetos más interesantes son, básicamente, los jugadores y el
balón. Subjetivamente hablando, per...